Mónaco, entre glamour y romanticismo

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Mónaco, entre glamour y romanticismo

La ciudad-Estado de Mónaco se encarama, imperiosa, sobre una formación rocosa tan impresionante como ella y acumula un sinfín de maravillas que la hacen enormemente atractiva e incluso irresistible.

Es difícil, en efecto, resistirse a los palacios belle époque que la pueblan. Así, el famoso Casino de Montecarlo ofrece refugio a todas las estrellas que veranean en la ciudad cuando buscan un escenario en el que brillar. Sin embargo, Mónaco es una romántica de corazón. Compruébelo usted mismo dejándose llevar a la deriva por las callejuelas medievales de su casco viejo.

Desde la plaza Princes de Monaco, tiene dos opciones: unirse al regocijo de los demás visitantes con ocasión del cambio de guardia o dejarse llevar por la brisa y los vientos que refrescan los bancos cercanos. No obstante, los días de mucho calor le recomendamos que ponga rumbo a las sombras silenciosas del palacio, donde la frescura iguala la belleza. Ya por la tarde, puede contemplar los fondos marinos visitando el templo monegasco dedicado al mar, el Museo Oceanográfico.

El único camino del que dispone para llegar desde el palacio le llevará a recorrer un paseo memorable al pie del acantilado, donde se suceden los jardines de especies mediterráneas.

Casino de Montecarlo
Place du Casino
98000 Mónaco

www.casinomontecarlo.com

Palacio Principesco de Mónaco
55, rue du Colonel-Bellando-de-Castro
98000 Mónaco

Museo Oceanográfico
Avenue Saint-Martin
98000 Mónaco

www.oceano.org